• Recuerda que en la vida debes comportarte como si estuvieras en un banquete. Imagina que algo llega a la mesa y está frente a ti. Alarga el brazo y toma un trozo con discreción. Imagina que pasa por delante de ti. No lo retengas. Imagina que todavía no te ha llegado. No des rienda suelta a tu deseo y espera a que esté frente a ti. Actúa así con respecto a los niños, con respecto a las mujeres y del mismo modo con los cargos oficiales, con la riqueza, y serás algún día un digno invitado a los banquetes de los dioses.

    Epicteto

    La próxima vez que veas algo que quieres, recuerda la metáfora de Epicteto sobre el banquete de la vida. Cuando te sorprendas emocionado, listo para hacer cualquier cosa, lo que sea, por conseguirlo (el equivalente a largar el brazo y arrebatarle el plato a alguien), recuerda: son malos modales y es innecesario. Entonces, espera tu turno con paciencia.

    Esta metáfora también tiene otras interpretaciones. Por ejemplo, podríamos tener en cuenta que somos afortunados por haber sigo invitados a un festín tan maravilloso (y estar agradecidos). O deberíamos tomarnos el tiempo de saborear los platos que se sirven (disfrutar el momento presente), pero hartarnos de comida y bebida no es bueno, mucho menos para nuestra salud (a fin de cuentas, la gula es un pecado capital). Al final de la comida es de mala educación no ayudar al anfitrión a limpiar y a lavar los platos (desapego). Y, por último, la próxima vez, nos tocará ser anfitriones y agasajar a los demás como ellos lo han hecho (obra de caridad).

    ¡Disfruta de la comida!

  • Ese es el que de verdad se ejercita, el que se entrena para enfrentarse a representaciones (falsas). ¡Aguanta, desdichado! ¡No te dejes llevar! La lucha es grande; la obra, divina: por un reino, por la libertad, por la felicidad, por la imperturbabilidad.

    Epicteto

    Epicteto también utilizó la metáfora de una tormenta. Afirmaba que nuestras impresiones no son distintas del clima extremo, que nos pueda atrapar y sacudir. Lo podemos entender cuando nos exaltamos o afrontamos un asunto con pasión.

    Sin embargo, pensemos en el papel del clima en los tiempos modernos. Hoy hay meteorólogos y expertos que pueden predecir los patrones de una tormenta con bastante exactitud. Solo estamos indefensos frente a un huracán si nos negamos a prepararnos o ignoramos las advertencias.

    Si no contamos con un plan, si nunca aprendemos a asegurar las ventanas, estaremos a merced de esos elementos externos e internos. Seguimos siendo seres humanos débiles si nos comparamos con los vientos de casi doscientos kilómetros por hora; aun así, tenemos la ventaja de poder prepararnos, de poder luchar contra ellos de una manera mejor.

  • Nunca es posible que coincidan felicidad y deseo de lo ausente. Pues la felicidad debe apartarse de todo lo que apetece y parecerse a alguien saciado. No ha de estar unida a la sed ni al hambre.

    Epicteto

    La frase habla de una idea bastante profunda sobre la felicidad y el deseo:

    1. “El enemigo de la felicidad…”
    Aquí se plantea que hay algo que impide ser feliz: el deseo constante de lo que no tenemos.

    2. “Nunca es posible que coincidan felicidad y deseo de lo ausente”
    Significa que no puedes ser plenamente feliz si estás centrado en lo que te falta.
    Si siempre piensas “me falta esto para ser feliz”, tu atención está en la carencia, no en lo que ya tienes.

    3. “La felicidad debe apartarse de todo lo que apetece…”
    No quiere decir que no puedas desear cosas, sino que la felicidad no puede depender de esos deseos.
    Si tu bienestar depende de conseguir algo externo, será inestable.

    4. “Parecerse a alguien saciado… no unida a la sed ni al hambre”
    Aquí usa una metáfora:

    • Una persona con hambre o sed → necesita algo → está incómoda
    • Una persona saciada → no necesita nada → está en calma

    Entonces, la idea es que la felicidad se parece a estar “satisfecho”, completo, sin sentir que te falta algo urgente.


    Resumen:
    La frase dice que la felicidad no está en conseguir lo que deseas, sino en dejar de depender de lo que no tienes y aprender a sentirte completo con lo que ya hay.

  • Si alguien te formula la pregunta de cómo se escribe el nombre de Antonino, ¿no te aplicarías a detallarle cada una de sus letras? Y en caso de que se enfadasen, ¿replicarías tú también enfadándote? ¿No seguirías enumerando tranquilamente cada una de las letras? De igual modo, también aquí, ten presente que todo deber se cumple mediante ciertos cálculos. Es preciso mirarlos con atención sin turbarse ni molestarse con los que se molestan, y cumplir metódicamente lo propuesto.

    Marco Aurelio

    Este es un escenario frecuente. Estás trabajando con un colega frustrante o con un jefe difícil. Te piden que hagas algo y, como no te gusta el mensajero, te niegas de inmediato. Existe algún que otro problema, o su petición es desagradable y grosera. Así que respondes:<No lo haré>. Entonces ellos se enfadan y dejan de hacer algo que les habías pedido antes, por lo que el conflicto se intensifica.

    Sin embargo, si pudieras dar un paso atrás y mirar las cosas con perspectiva y de forma objetiva, tal vez te darías cuenta de que no todo lo que te piden es ilógico. De hecho, algunas cosas son muy fáciles o, por lo menos, aceptables. Además, si lo hicieras, las otras labores también podrían parecer más tolerables. Enseguida habrías terminado.

    La vida (y nuestro trabajo) ya son difíciles. No los compliquemos reaccionando de forma emocional ante asuntos insignificantes o provocando batallas que, para empezar, ni nos importan. No permitamos que las emociones se interpongan con el Kathèkon, las acciones sencillas y apropiadas que desembocan en la virtud.

  • Vuelve en ti y reanímate. Y una vez que hagas salido de tu sueño y hayas comprendido que te turbaban pesadillas, es decir, una vez despierto, mira esas cosas como mirabas aquellas.

    Marco Aurelio

    Para los estoicos, muchas cosas que nos molestan son producto de nuestra imaginación, no de la realidad. Como los sueños, son claros y realistas en el momento, pero cuando despertamos parecen absurdos. En un sueño, nunca nos paramos a pensar <¿eso tiene sentido?>. No, seguimos la corriente. Lo mismo sucede con nuestros arrebatos de ira, de temor o de cualquier otra emoción extrema.

    Enfadarse es como continuar en el sueño mientras estás despierto. Aquello que te provocó no fue real; tu reacción, sí. Y así una situación falsa genera consecuencias reales. Por eso necesitas despertar ahora mismo, en vez de crear una pesadilla.

  • La verdadera y única sabiduría es conocer la Mente, que puede disponer o gobernar todas la cosas por medio de todas las cosas.

    Heráclito

    Seguramente te habrás preguntado: ¿Por qué lo hice? Todos lo hemos hecho. ¿Cómo pude ser tan tonto? ¿ En qué estaba pensando?

    No estabas pensando, ese es el problema. En tu cabeza albergas razón e inteligencia. Lo difícil es asegurarte de utilizarlas o de frenarlas.

    Asegúrate de que tu mente esté al mando, no tus emociones ni tus sensaciones físicas inmediatas, tampoco tus hormonas.

    Enfócate en tu inteligencia para que haga su trabajo.

  • Si has concebido la idea de algo que te complace, guárdate de ser arrastrado por ello; más bien deja que el asunto espere y tómate un espacio y tiempo. Luego piensa en ambos momentos, en el momento en que gozabas del placer, y en el momento, después goce, en que te arrepentirás y te harás reproches a ti mismo. Frente a ello, imagina la visión de cómo te regocijarás si logras abstenerte del placer y cuán satisfecho te vas a sentir de ti mismo. Pero si te parece razonable gozar de dicho placer, ten cuidado para su encanto, su agrado y su atractivo no te venzan; coloca en el otro lado la idea de cuánto mejor es ser consciente de haber conseguido esa victoria.

    Epicteto

    El control de uno mismo es, sin duda, difícil. Por eso puede ser útil un truco popular empleado en muchas dietas. Algunas permiten <un día para hacer trampa>, un día a la semana en el que puedes comer lo que quieras. Durante la semana, se insta a las personas que siguen dieta a escribir en una lista los alimentos que se les antoja para que, después, puedan darse el gusto de comerlos (la idea es que, si comes saludablemente durante seis días a la semana, llevas la delantera).

    Al principio, es algo que parece un sueño, pero cualquiera que lo haya hecho sale la verdad: en los días de trampa, comes hasta hartarte y después te odias por ello. Por eso, al cabo de poco tiempo, renuncias a ese día. No lo necesitas ni te apetece. Es algo similar a cuando un padre descubre a su hijo con cigarros y lo obliga a fumarse la cajetilla.

    Es importante que relaciones la supuesta tentación con sus efectos reales. Cuando entiendas que los caprichos pueden resultar peor que resistirse, la necesidad comienza a perder su atractivo. De este modo, el control de unos mismo se convierte en el placer, y la tentación, en arrepentimiento.

  • Atiende pues a las representaciones, mantente despierto. Que no es cosa banal lo custodiado, sino la honestidad, la lealtad, el equilibrio, la impasibilidad, la ausencia de tristeza o de temor, la imperturbabilidad. En una palabra: la libertad. ¿ A cambio de qué vas a vender esto?

    Epicteto

    Un trabajo disfuncional que te estresa, una relación conflictiva, la vida bajo los focos. Cuando el estoicismo nos ayuda a gestionar y reflexionar sobre nuestras reacciones emocionales, puede ser más fácil y reducir, estos detonantes que parecen activarse con tanta frecuencia.

    Pero he aquí una pregunta: ¿Por qué te sometes a esto?¿De verdad es el entorno para el que estás hecho?¿Para que una retahíla de correos electrónicos desagradables y problemas en la oficina? Nuestras glándulas suprarrenales tienen un límite antes de terminar exhaustas. ¿No deberías protegerlas para situaciones de vida o muerte?

    Recurre al estoicismo para lidiar con esas dificultades. Pero no olvides preguntarte: ¿De verdad esta es la vida que quiero? Cada vez que te enfadas, un pedazo de vida abandona tu cuerpo. ¿En esas cosas quieres desperdiciar un recurso tan inestimable? No temas hacer un cambio, un gran cambio.

  • Nuestro espíritu ahora es rey, ahora tirano: rey cuando atiende a la virtud, cuida la salud del cuerpo que tiene encomendado y no le ordena nada vergonzoso ni vil; pero cuando es inmoderado, ambicioso y antojadizo se gana un nombre detestable y cruel y resulta un tirano.

    Séneca

    “Nuestro espíritu ahora es rey, ahora tirano”

    Séneca dice que nuestra mente puede gobernarnos de dos maneras:

    • Como rey → justo, equilibrado, racional
    • Como tirano → descontrolado, caprichoso, destructivo

    – No somos víctimas del destino tanto como de cómo nos gobernamos a nosotros mismos.


    2. Cuando es “rey”

    El espíritu es rey cuando:

    • Sigue la virtud (prudencia, justicia, templanza)
    • Cuida el cuerpo sin excesos
    • Evita acciones vergonzosas o indignas

    – Aquí, la razón domina las pasiones. Vivimos con equilibrio y dignidad.


    3. Cuando es “tirano”

    El espíritu se vuelve tirano cuando:

    • Es inmoderado (sin límites)
    • Es ambicioso en exceso
    • Actúa por capricho o impulso

    – En este caso, somos esclavos de nuestros deseos, emociones o ego.


    4. Idea central

    Séneca nos advierte que:

    No basta con tener poder sobre otros; lo importante es gobernarse bien a uno mismo.

    • Si controlas tu mente → eres libre (rey)
    • Si no → eres esclavo de ti mismo (tirano)

    5. Traducción a la vida actual

    Esto aplica hoy perfectamente:

    • Disciplina vs impulsividad
    • Autocontrol vs adicciones/hábitos destructivos
    • Propósito vs capricho

    -Tu “rey o tirano” no depende de tu situación externa, sino de cómo gestionas tus pensamientos y deseos.

  • Nada nos persigue como esta pasión (ira), aturdida en sus fuerzas, soberbia del triunfo y loca después del engaño. El fracaso no la desalienta. Si la fortuna le sustrae su adversario, dirige su furiosa mordedura contra sí misma.

    Séneca

    Como los estoicos han dicho en innumerables ocasiones, enfadarse casi nunca resuelve nada. Normalmente, empeora las cosas. Nos molestamos, la otra persona se molesta, todos están molestos y el problema continúa sin resolverse.

    Muchas personas exitosas explican que la ira es un combustible fundamental en sus vidas. El deseo de <demostrar a todos que se equivocan> o <restregar el éxito por la cara de los demás> ha producido muchos millonarios. La rabia de que te tilden de gordo o estúpido ha creado especímenes con un físico estupendo y mentes brillantes. El miedo a ser rechazados ha motivado a muchos a labrarse su propio camino.

    Sin embargo, es una actitud corta de miras. Dichas historias ignoran la contaminación y el desgaste que se producen como efectos secundarios. Olvidan lo que sucede cuando esa ira se acaba y necesita más combustible para mantener el motor en marcha ( hasta que con el tiempo lo único que queda es la ira hacia uno mismo)

    La ira es un combustible tóxico. No hay duda, en el mundo hay mucha ira, pero nunca vale la pena el coste que conlleva.